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Imperio espumoso


Stephanie Quiles

"Después de la Segunda Guerra Mundial la cervecería creció mucho, pero fue muy difícil, todo estaba destruido y mi papá quería tener un equipo técnico especial para seguir peleando en el mercado y destacar fuerza en la calidad; fue riesgoso, pero en el 57 abrimos una segunda planta".

Es uno de los recuerdos de Werner Brombach, el actual propietario de la cervecería Erdinger, ubicada en Erding, Alemania, cerca de Múnich.

La historia de esta clásica Weissbier (cerveza blanca de trigo) se remonta a 1886, cuando inició una pequeña cervecería en el territorio, y en 1935, Franz Brombach, padre de Werner y entonces empleado de la compañía, la adquirió. Para 1949 Franz la nombró Erdinger Weissbräu.

"Trabajamos muy duro para mejorar la calidad, tener un sistema de enfriamiento, que entonces no había; él buscaba la calidad y los competidores peleaban en toda la zona aledaña a Múnich. En 1960 la cervecería ya era famosa en Bavaria, y creció mucho cuando entré yo formalmente en el 65.

"Tenía 25 años, ya me había graduado de 'brew master' (maestro cervecero) y economía, quería aprender y tuve una invitación a Francia, pero la rechacé, mi papá ya tenía 70 años y alguien tenía que encargarse", dice Werner con una sonrisa sutil que no se borra de su rostro desde iniciada la conversación.

Fue el más pequeño de tres hijos y el que se involucró en el trabajo cervecero, uno de sus hermanos falleció durante la guerra y el otro prefirió convertirse en profesor de universidad.

Nació en 1939, y entre vívidos recuerdos está cuando tenía 10 años de edad y su padre le decía que tenía que aprender a hacer cerveza, así es que desde niño limpiaba tanques de fermentación, se paseaba por los pasillos y escuchaba historias de los cerveceros, incluso los relatos de aquel empleado que sobrevivió en un submarino alemán.

"Muchos murieron. Fue interesante escuchar", remarca Werner Brombach, quien hoy posee un fragmento del Muro de Berlín que recibió como regalo de cumpleaños recientemente y que se expone justo afuera de la planta en Erding.

"Probé la dulzura del mosto en un pequeño vaso, sacando un poco, y durante las vacaciones escolares, también iba a la cervecería", añade.

Esta pasión por la labor cervecera lo ha llevado a generar una producción anual de 1.8 millones de hectolitros de espumosa bebida, y cada vez busca crecer y expandirse más por el mundo con opciones para diversos mercados.

Por ejemplo, Werner no bebe alcohol hoy en día, sólo si hay algún proyecto laboral en el que tiene que dar su "punto de paladar", como cuando creó la etiqueta Pikantus, una cerveza oscura con 7.3 por ciento de alcohol, pensada como un aperitivo "nero" (negro) italiano.

Por otra parte, el no beber alcohol no le impide estudiar la oferta en los supermercados y analizar que la tendencia es ir hacia lo saludable; y en cuanto a cervezas, analiza los estantes y se percata de que muchas tienen químicos, por eso él está firme en vender una bebida limpia.

Además se enfoca en mercados nuevos, como la tendencia de la cerveza sin alcohol. Luego de estudios con la Universidad Técnica de Múnich se develó que, al beber cerveza de trigo sin alcohol, los atletas se recuperaban mejor luego correr un maratón; los polifenoles en la bebida reducen significativamente la inflamación, así como la frecuencia de infección respiratoria.

Werner, a sus casi 77 años de edad, los cumplirá el 29 de diciembre, se ve entero, y a ello responde que se preocupa por estar en forma, mantiene a raya el colesterol y, como ha dicho, no bebe alcohol. Discierne entre los distintos eventos a los que es invitado, pero no falla a la apertura del Herbstfest, una especie de preOktoberfest que acostumbran a hacer las cervecerías alemanas en su lugar de origen, Erdinger lo hace en Erding.

Es una probadita para calentar motores antes de la fiesta en Múnich, que por cierto ya inició su edición 183. El Herbstfest de Erdinger se hace cada año sin falta desde 1949, y hoy en día su desfile de apertura es encabezado por este cervecero.

En cuanto a quién heredará este imperio de cerveza alemana que produce 1.8 millones de hectolitros anuales, tiene 500 empleados y es una empresa privada -familiar-, Werner tiene una hija, pero apunta que le gustaría que ella contara con una pareja para enfrentar el fuerte trabajo al que se avecinaría; descarta totalmente el vender a una de esas compañías que van por el mundo comprando cervecerías y acumulándolas en su portafolio.

"No voy a vender, el punto más importante es que mi padre y yo trabajamos muy duro para construir esta marca, la cerveza Weiss es un producto conocido en Alemania y a nivel mundial, a la gente le gusta Erdinger.

"No la voy a dejar en manos de ese tipo de empresas y que luego destruyan la marca", concluye mientras lamenta la venta de cervecerías mexicanas a compañías como AB InBev.


DIRECTO A LA CERVEZA
Erdinger Weissbier
Cerveza de trigo madurada en botella, tiene 5.3% de alcohol. Se produce bajo la Ley de Pureza Bávara de 1516.
Es de color dorado con espuma blanca brillante. Destaca notas a frutas y especias como clavo. Es de cuerpo medio-ligero y ofrece sensación cremosa en boca junto con dulzor y tiene buena carbonatación. Su final es elegante con un poco de amargor. Va bien con ensalada, pollo, pescado, queso y postres.

Erdinger Pikantus
Ideada por Werner Brombach como un aperitivo negro italiano, de ahí su nombre. Tiene 7.3 % de alcohol.
Es de color café-chocolate, produce espuma ligeramente marrón. Destaca notas de malta y levadura en nariz, además de ser especiada sin llegar a molestar. En boca presenta tonos a frutos secos, uva y un poco de clavo. Es cremosa y al final muestra un tono a chabacano deshidratado. Es ideal para servir en copa como aperitivo, o para acompañar platos con BBQ, especiados y contundentes.
Hora de publicación: 00:00 hrs.

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