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MÁS CLARO, ni el agua. Carlos Lomelí está firme para ser delegado del Gobierno federal en Jalisco en la Administración de Andrés Manuel López Obrador.

LUEGO DE QUE representantes de la IP cuestionaron el virtual nombramiento de Lomelí -debido a sus diferencias con el Gobernador electo, Enrique Alfaro-, el empresario farmacéutico se ha reunido esta semana con líderes de cúpulas empresariales.

LES TENDIÓ la mano y les prometió respetar a Alfaro, y hasta coordinarse con él para impulsar el desarrollo de Jalisco. Falta ver si habrá reciprocidad de parte del próximo Mandatario estatal.

MIENTRAS TANTO, los empresarios lograron lo que buscaban: tener como enlace con el Gobierno de López Obrador al empresario José Luis González Iñigo, quien, a su vez, mantiene estrecha relación con Alfonso Romo, futuro jefe de la Oficina de la Presidencia.

ESTOS AMARRES se hicieron a una semana de la primera visita en su calidad de Presidente electo de AMLO a Jalisco.

 

 
TODO ESTABA listo para que Enrique Alfaro tomara la palabra en el Tercer Informe de Gobierno de Guadalajara, pero el Alcalde con licencia cambió de opinión, e incluso pasó inadvertido.

EL GOBERNADOR electo entró y salió por el estacionamiento, dejando todo el protagonismo para Enrique Ibarra, su interino.

EL INFORME FUE al estilo antiguo: sin apoyos visuales, como ocurrió con el Segundo Informe, y con un discurso de más de 45 minutos enalteciendo el trabajo de la Administración.

¿HASTA CUÁNDO se verá un informe en el que las autoridades digan a la sociedad qué faltó por hacer y qué pendientes dejan, y no sólo se paren el cuello por hacer su trabajo? Es mera curiosidad.

 

 
CON LA NOVEDAD de que Gabriel Valencia, hermano del diputado local emecista Augusto Valencia, ahora quiere ser Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia.

GABRIEL FIGURA en la lista de 70 aspirantes que pelearán por dos Magistraturas que designará el Congreso a más tardar el 18 de octubre.

ES EL SEGUNDO intento del hermano de Augusto, pues en diciembre pasado aspiró a ser Fiscal Anticorrupción y, al no ser elegido, tramitó un Amparo que le puso freno al nombramiento.

 

 
LA BUENA: Rosario Robles salió a aclarar las acusaciones en su contra, de manera fuerte y contundente. La mala: que se dedicó a decir que no hay pruebas, no a explicar a dónde fueron a dar esos ¡700 millones de pesos! desviados en efectivo.

LA DEFENSA de la Secretaria equivale a que Jack el Destripador dijera: 'Señor juez, en efecto es mi cuchillo, son mis cartas y sí conocía a todas las difuntas, pero no hay pruebas de que yo las haya matado'.

DIFÍCILMENTE alguien podría acusar a Robles de haberse embolsado el dinero llevándoselo en la cajuela del coche, pero lo que es innegable es que durante su gestión en la Sedesol y en Sedatu, la Auditoría Superior de la Federación documentó el escandaloso saqueo vía empresas fantasma y retiros en efectivo.

CON TODO y que el próximo Gobierno prometió borrón y cuenta nueva, en el equipo de Andrés Manuel López Obrador hay quienes están muuuy interesados en saber cómo Rosario Robles pasó del cochinito... ¡al cochinero!

 
cupula@mural.com
 
 
 
 

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